Zoltán Gábor
Fodor-Lengyel, más conocido como solo Zoltan, es un pintor nacido en
Budapest en 1963 y afincado en nuestro país desde hace más de 30 años. Sus cuadros se han expuesto en más de ciento
sesenta exposiciones ubicadas en distintos países de todo el mundo y gracias a
ello, ha trabajado como director artístico en diversas galerías y proyectos.
Actualmente reside y trabaja en Madrid,
donde dirige la fundación sin ánimo de lucro Apoyo al Arte, encargada de representar y dar a conocer a decenas de artistas. Algunas
de sus obras más conocidas son las que forman parte de su colección Olé y Olé, en las que representa
diversas figuras del folclore español, u otros cuadros individuales en los que
se puede apreciar la visión personalísima que el pintor húngaro ofrece de las
figuras en movimiento, como por ejemplo, Memory
to The Sport, expuesto en el Museo Olímpico de suiza o Equus, que se encuentra en el Museo Hípico de Hungría. Su
preocupación por que sus obras contengan un mensaje trascendental también queda
reflejada en algunos de sus cuadros más conocidos como Magdalena con Crucifijo o El
Sueño de la Duquesa, ambas expuestas en museos madrileños.
El pasado 9 de abril, el pintor ofreció un coloquio a los
alumnos de Periodismo de la Universidad Complutense de Madrid, en el que los
futuros periodistas conversaron con él sobres el arte en general y su obra en
particular. Con tal motivo, el pintor se mostró entusiasmado de poder responder
a cualquier pregunta que tuviera que ver con “cualquier cosa relacionada con el
arte” ya que “no acostumbra a impartir clases” y el único público al que suele
tener acceso suele estar formado por jóvenes artistas.
Cuando el pintor fue preguntado por su manera de abordar
una nueva obra, explicó detalladamente su peculiar forma de abordar esta tarea:
“Antes de empezar una serie –que puede
tener 40,50 o 60 obras- necesito meses de trabajo intelectual para saber qué
quiero pintar y por qué quiero pintarlo. El mensaje del arte, lo que quiero
transmitir a tu público, considero que el artista es verdadero cuando tiene
mensaje, porque aprender a dibujar puedes aprender, o has nacido sabiendo, pero
en cualquier caso cualquiera puede aprender la técnica, aunque necesite más
tiempo. Si no tienes un mensaje que contar de una manera diferente no eres
nada. Yo siempre estoy buscando el mensaje, estos mensajes vienen de las
vivencias personales, pero también de la cultura, que para un artista creo que es
imprescindible. Hay que leer mucho, estudiar mucho y viajar para encontrar lo
que quieres contar. Yo dedico meses a buscar lo que quiero contar y escribo lo
que quiero pintar, no lo dibujo, lo escribo. Después busco la manera de la que
voy a pintarlo, qué técnica, qué tamaños, qué tonalidades… Entonces empiezo con
los primeros lienzos y tanteo si lo que he pensado funciona o no y si tengo que
cambiar algo. Después de dos o tres tanteos, cuando veo qué es lo que quiero,
cojo y pinto los treinta lienzos a la vez. Empiezo un día de enero los treinta
lienzos y ocho meses después termino los treinta lienzos.
Tras explicar su manera de abordar el arte, uno de los
futuros periodistas se interesó por una de sus obras que recientemente ha
obtenido más difusión mediática, el Homenaje
a Puskas. Esta obra, dedicada a uno de los futbolistas con mayor
reconocimiento histórico del Real Madrid, se encuentra en el museo de dicho
equipo y ha sido muy comentada en los medios gracias a la importancia que el
fútbol tiene en nuestro país. Sin embargo, según el propio Zoltan, no se trata
de una de sus obras más personales, como dejó entrever en sus palabras:
“He nacido en Hungría y he vivido muchos
años allí por lo que represento la cultura húngara y la Embajada de Hungría
cuenta conmigo. Sin embargo he vivido más tiempo en España que en Hungría, he
de reconocer que me siento muy español. Cuando surgió la idea de hacer este
cuadro en homenaje a Puskas, pues era normal que llamasen al único pintor
húngaro que vive aquí en España”
.
Durante todo el coloquio y también a lo largo de su
carrera, Zoltan ha demostrado que se siente muy cómodo viviendo en España,
donde lleva ya más de tres décadas asentado. El año pasado, con motivo del
treinta aniversario de residencia en España, quiso hacer un homenaje pictórico
a nuestro país a través de su serie Olé y
Olé, dedicada al mundo flamenco y taurino. Cuando un alumno le preguntó
sobre esa obra, el pintor húngaro desveló que durante todo este tiempo siempre
había querido dedicar una serie de cuadros que representasen España y explicó
como la había llevado a cabo:
“Viviendo 30
años en España, en algún momento tienes que hacerle un homenaje, entonces, hace
20-25 años cuando pensaba hacer un primer homenaje a España no quería que fuese
tan trivial como los toros y el flamenco, aunque yo soy muy aficionado a ambas
cosas, pero en principio me parecía muy trivial homenajear a España con estos
temas. Al pasar los años, en el 91 hice un primer homenaje al país, pero más
centrado en la cultura tradicional, en el espíritu histórico de España, que es el homenaje al
Greco. Pero siendo yo muy taurino y muy aficionado al flamenco también tenía
que pintar sobre este tema, así que el año pasado, coincidiendo con el 30
aniversario de que yo vivo aquí decidí escribir sobre esto, que es además el
tema más universal y que más ha traspasado las fronteras de la cultura
española. Para hacerlo he ido mucho a los toros
y a academias de flamenco de amigos míos para observar y fotografiar los
movimientos y los pases que hacen. Luego el tratamiento es otra cosa y el
mensaje que tú quieres transmitir con el cuadro, por ejemplo en el torero hay
que reflejar el duelo entre la vida y la muerte Al final en la colección se
mezclan los toros y el flamenco: Mis toreros están bailando y mis flamencos
están toreando.
Finalmente, la conversación derivó sobre el estado actual
del arte, que previsiblemente era lo que más interesaba a la mayoría de
estudiantes de Periodismo, algunos de ellos inmersos en algunas asignaturas que
tratan directamente este tema, y con muchas posibilidades de ocupar cargos de
redactores culturales para los que, sin duda, necesitarán estar muy al día de
todo lo que sucede en el mundo del arte. Según demostró con sus palabras, la
visión del pintor húngaro sobre el arte se sitúa muy cerca de la mayoría del
público que acude a las salas:
“En este momento en
España y en el mundo en general el arte bastante caótico. Ya no existen las escuelas como antes. El arte
contemporáneo, después del Pop Art prácticamente ha sido muy individualista,
cada uno hace lo que le da la gana. En España también, en las últimas décadas
están muy pesados con el arte conceptual, el vídeo-arte… que está cada vez más
alejado del puro arte, de la técnica, de la manualidad. Muchos directores de
museos se equivocaron con estas tendencias porque realmente, el público en
general necesita un arte que no sea una instalación en una esquina con una
bañera llena de sangre. Esto la mayoría del público no lo considera arte de
verdad. Ahora mismo, el público y los artistas están volviendo a encontrarse
con un arte más realista, no necesariamente figurativo pero si con algo detrás,
un lienzo, una persona trabajando con una técnica, no solamente un chiste…
Para concluir, Zoltan dejó claro que al igual que su
visión del arte, pretende que sus obras estén situadas en un punto cercano al
público, dejando a un lado a galeristas y críticos de arte:
“Me hace gracia
el típico comentario «Yo no entiendo el arte moderno, a mí como máximo me
parece entendible el impresionismo», pero si le preguntas qué es el
impresionismo no va a saber contestar. ¿Quién entiende el arte? ¿El crítico? Normalmente
el crítico de arte es un pintor frustrado que vive de nosotros, de inventar
cosas sobre las obras. ¿El artista? El artista tiene su propio arte pero no
siempre lo entiende. ¿La galerista? Tampoco, solo lo entiende como negocio. Quien
de verdad lo entiende es el público que cuando llega a la galería lo ve y dice,
este me gusta, voy a llevármelo a casa para disfrutarlo. Sobre mí han escrito
más de cuatrocientos artículos y muchas veces me han llamado o han dicho cosas
sobre mis obras que ni siquiera sabía que existían. Los críticos inventan cosas
y te sorprenden.”

