martes, 7 de mayo de 2013

Zoltan Gabor: “Si no tienes un mensaje que contar de una manera diferente no eres nada”


Zoltán Gábor Fodor-Lengyel, más conocido como solo Zoltan, es un pintor nacido en Budapest en 1963 y afincado en nuestro país desde hace más de 30 años.  Sus cuadros se han expuesto en más de ciento sesenta exposiciones ubicadas en distintos países de todo el mundo y gracias a ello, ha trabajado como director artístico en diversas galerías y proyectos. Actualmente reside y  trabaja en Madrid, donde dirige la fundación sin ánimo de lucro Apoyo al Arte, encargada de representar  y dar a conocer a decenas de artistas. Algunas de sus obras más conocidas son las que forman parte de su colección Olé y Olé, en las que representa diversas figuras del folclore español, u otros cuadros individuales en los que se puede apreciar la visión personalísima que el pintor húngaro ofrece de las figuras en movimiento, como por ejemplo, Memory to The Sport, expuesto en el Museo Olímpico de suiza o Equus, que se encuentra en el Museo Hípico de Hungría. Su preocupación por que sus obras contengan un mensaje trascendental también queda reflejada en algunos de sus cuadros más conocidos como Magdalena con Crucifijo o El Sueño de la Duquesa, ambas expuestas en museos madrileños.

El pasado 9 de abril, el pintor ofreció un coloquio a los alumnos de Periodismo de la Universidad Complutense de Madrid, en el que los futuros periodistas conversaron con él sobres el arte en general y su obra en particular. Con tal motivo, el pintor se mostró entusiasmado de poder responder a cualquier pregunta que tuviera que ver con “cualquier cosa relacionada con el arte” ya que “no acostumbra a impartir clases” y el único público al que suele tener acceso suele estar formado por jóvenes artistas.
Cuando el pintor fue preguntado por su manera de abordar una nueva obra, explicó detalladamente su peculiar forma de abordar esta tarea:

“Antes de empezar una serie –que puede tener 40,50 o 60 obras- necesito meses de trabajo intelectual para saber qué quiero pintar y por qué quiero pintarlo. El mensaje del arte, lo que quiero transmitir a tu público, considero que el artista es verdadero cuando tiene mensaje, porque aprender a dibujar puedes aprender, o has nacido sabiendo, pero en cualquier caso cualquiera puede aprender la técnica, aunque necesite más tiempo. Si no tienes un mensaje que contar de una manera diferente no eres nada. Yo siempre estoy buscando el mensaje, estos mensajes vienen de las vivencias personales, pero también de la cultura, que para un artista creo que es imprescindible. Hay que leer mucho, estudiar mucho y viajar para encontrar lo que quieres contar. Yo dedico meses a buscar lo que quiero contar y escribo lo que quiero pintar, no lo dibujo, lo escribo. Después busco la manera de la que voy a pintarlo, qué técnica, qué tamaños, qué tonalidades… Entonces empiezo con los primeros lienzos y tanteo si lo que he pensado funciona o no y si tengo que cambiar algo. Después de dos o tres tanteos, cuando veo qué es lo que quiero, cojo y pinto los treinta lienzos a la vez. Empiezo un día de enero los treinta lienzos y ocho meses después termino los treinta lienzos.

Tras explicar su manera de abordar el arte, uno de los futuros periodistas se interesó por una de sus obras que recientemente ha obtenido más difusión mediática, el Homenaje a Puskas. Esta obra, dedicada a uno de los futbolistas con mayor reconocimiento histórico del Real Madrid, se encuentra en el museo de dicho equipo y ha sido muy comentada en los medios gracias a la importancia que el fútbol tiene en nuestro país. Sin embargo, según el propio Zoltan, no se trata de una de sus obras más personales, como dejó entrever en sus palabras: 

“He nacido en Hungría y he vivido muchos años allí por lo que represento la cultura húngara y la Embajada de Hungría cuenta conmigo. Sin embargo he vivido más tiempo en España que en Hungría, he de reconocer que me siento muy español. Cuando surgió la idea de hacer este cuadro en homenaje a Puskas, pues era normal que llamasen al único pintor húngaro que vive aquí en España”
.
Durante todo el coloquio y también a lo largo de su carrera, Zoltan ha demostrado que se siente muy cómodo viviendo en España, donde lleva ya más de tres décadas asentado. El año pasado, con motivo del treinta aniversario de residencia en España, quiso hacer un homenaje pictórico a nuestro país a través de su serie Olé y Olé, dedicada al mundo flamenco y taurino. Cuando un alumno le preguntó sobre esa obra, el pintor húngaro desveló que durante todo este tiempo siempre había querido dedicar una serie de cuadros que representasen España y explicó como la había llevado a cabo:

“Viviendo 30 años en España, en algún momento tienes que hacerle un homenaje, entonces, hace 20-25 años cuando pensaba hacer un primer homenaje a España no quería que fuese tan trivial como los toros y el flamenco, aunque yo soy muy aficionado a ambas cosas, pero en principio me parecía muy trivial homenajear a España con estos temas. Al pasar los años, en el 91 hice un primer homenaje al país, pero más centrado en la cultura tradicional, en el espíritu  histórico de España, que es el homenaje al Greco. Pero siendo yo muy taurino y muy aficionado al flamenco también tenía que pintar sobre este tema, así que el año pasado, coincidiendo con el 30 aniversario de que yo vivo aquí decidí escribir sobre esto, que es además el tema más universal y que más ha traspasado las fronteras de la cultura española. Para hacerlo he ido mucho a los toros  y a academias de flamenco de amigos míos para observar y fotografiar los movimientos y los pases que hacen. Luego el tratamiento es otra cosa y el mensaje que tú quieres transmitir con el cuadro, por ejemplo en el torero hay que reflejar el duelo entre la vida y la muerte Al final en la colección se mezclan los toros y el flamenco: Mis toreros están bailando y mis flamencos están toreando.

Finalmente, la conversación derivó sobre el estado actual del arte, que previsiblemente era lo que más interesaba a la mayoría de estudiantes de Periodismo, algunos de ellos inmersos en algunas asignaturas que tratan directamente este tema, y con muchas posibilidades de ocupar cargos de redactores culturales para los que, sin duda, necesitarán estar muy al día de todo lo que sucede en el mundo del arte. Según demostró con sus palabras, la visión del pintor húngaro sobre el arte se sitúa muy cerca de la mayoría del público que acude a las salas:

En este momento en España y en el mundo en general el arte bastante caótico. Ya no existen  las escuelas como antes. El arte contemporáneo, después del Pop Art prácticamente ha sido muy individualista, cada uno hace lo que le da la gana. En España también, en las últimas décadas están muy pesados con el arte conceptual, el vídeo-arte… que está cada vez más alejado del puro arte, de la técnica, de la manualidad. Muchos directores de museos se equivocaron con estas tendencias porque realmente, el público en general necesita un arte que no sea una instalación en una esquina con una bañera llena de sangre. Esto la mayoría del público no lo considera arte de verdad. Ahora mismo, el público y los artistas están volviendo a encontrarse con un arte más realista, no necesariamente figurativo pero si con algo detrás, un lienzo, una persona trabajando con una técnica, no solamente un chiste…

Para concluir, Zoltan dejó claro que al igual que su visión del arte, pretende que sus obras estén situadas en un punto cercano al público, dejando a un lado a galeristas y críticos de arte:

“Me hace gracia el típico comentario «Yo no entiendo el arte moderno, a mí como máximo me parece entendible el impresionismo», pero si le preguntas qué es el impresionismo no va a saber contestar. ¿Quién entiende el arte? ¿El crítico? Normalmente el crítico de arte es un pintor frustrado que vive de nosotros, de inventar cosas sobre las obras. ¿El artista? El artista tiene su propio arte pero no siempre lo entiende. ¿La galerista? Tampoco, solo lo entiende como negocio. Quien de verdad lo entiende es el público que cuando llega a la galería lo ve y dice, este me gusta, voy a llevármelo a casa para disfrutarlo. Sobre mí han escrito más de cuatrocientos artículos y muchas veces me han llamado o han dicho cosas sobre mis obras que ni siquiera sabía que existían. Los críticos inventan cosas y te sorprenden.”

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